Pilates: en que consiste este método.

Pilates consiste en ejercicios encaminados a fortalecer la musculatura que aporta soporte al esqueleto (musculatura de la espalda, musculatura abdominal, nalgas y todos los músculos que ayudan a mantener una correcta postura.). Además con este método de ejercicio ganaras flexibilidad, trabajaras la propiocepción corporal y corregir las malas posturas que en muchos casos son el origen de dolencias.

  • ¿En que se basa este tipo de trabajo?

– Control: Es uno de los objetivos o beneficios que nos va a reportar realizar Pilates. Consiste en alcanzar el dominio de nuestro cuerpo para saber colocarnos controlar los movimientos corporales y finalmente trasladar este beneficio a los movimientos que realicemos en el día a día logrando sentarnos bien y en general realizando movimientos que respeten la salud de nuestro cuerpo. Además en Pilates realizamos trabajo excéntrico que mejorara la flexibilidad de nuestros músculos.

– Precisión: Se trata de lograr la consciencia del principio y del final de nuestro movimiento, son todos aquellos detalles que nos ayudan a alcanzar la correcta postura.
Respiración: Controlar la respiración ayuda a realizar los ejercicios con menos esfuerzo, a acumular menor tensión muscular, a aprender a respirar para emplear mejor nuestra capacidad pulmonar

– Movimientos: En este método se realizar movimientos que serán dinámicos y no tienen como objetivo permanecer en alguna postura al contrario que el yoga.
Centralización: Todos los ejercicios del método se realizan con contracción directa o indirecta de la zona abdominal.

– Estabilidad: Este objetivo va encaminado a solucionar los desequilibrios musculares que acaban produciendo problemas a nivel articular, de manera que hagamos trabajo de flexibilización y fortalecimiento para encontrar un equilibrio.

– Respeto de las amplitudes de movimiento: No todos nos movemos igual hay personas que tienen más movilidad en un brazo que otra. Pilates aporta a estas dos personas un trabajo específico. El que no puede mover tanto ganara flexibilidad y el que tiene mucha flexibilidad fortalecerá para estabilizar sus articulaciones.Image

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Alineación corporal en Pilates

El cuerpo humano es una estructura compuesta de partes relacionadas y dependientes entre sí. Su armazón básico consta de huesos, cartílagos, ligamentos, tendones y músculos. Es flexible y dinámico, y se halla sujeto a leyes mecánicas. El punto fundamental de la estructura humana son las articulaciones; y su integridad determina la buena forma estructural.

Cuando las articulaciones están rígidas, debemos aflojarlas; donde hay falta de movimiento, debemos alentarlo; donde las piezas están comprimidas, debemos estirarlas; donde son demasiado largas, debemos acortarlas. Sólo entonces, cuando la estructura humana esté «liberada» y equilibrada en todas sus articulaciones, podremos considerarla estructural y mecánicamente en forma.

La estructura es un mecanismo

Las articulaciones del cuerpo están constantemente actuando de forma recíproca. De un modo u otro, cada una de ellas depende de todas las demás, y en conjunto funcionan como un mecanismo único. Por ejemplo, el sencillo gesto de volver la cabeza, pone sutilmente en movimiento a toda la columna. Incluso la respiración provoca un movimiento ondulatorio de la columna vertebral que afecta a todas sus articulaciones. Al estar de pie o al andar, las articulaciones de los pies interactúan con las que conectan el cuello y la cabeza. Por lo general, no nos damos cuenta de esta sutil interacción, de este ajuste fino entre las diversas partes del cuerpo, pero lo cierto es que tiene lugar en todo momento.
El cuerpo no es capaz de ajustarse fácil y económicamente si alguna articulación está rígida, anquilosada o desequilibrada. La rigidez de las caderas, por ejemplo, provoca un desajuste entre la pelvis y la columna que a su vez causa tensión en la columna. Las tensiones de los pies pueden dar lugar a desajustes y tensión en la pelvis. La rigidez de los hombros es causa de tensión en la caja torácica y parte superior de la espalda.

Sin embargo, podemos «reajustar» el cuerpo a fin de mejorar su mecánica, su estructura y su capacidad de autorregulación.

La amplitud estructural requiere tres condiciones:

1) Todos los «espacios» articulares deben sufrir una compresión mínima en condiciones normales, es decir, el cuerpo debe tener la capacidad de estirarse completamente.
2) Todas las articulaciones deben disponer de su plena amplitud natural de movimiento.
3) Las tensiones musculares naturales en torno a toda articulación deben estar más o menos compensadas a fin de mantener centrado su peso. Si despojáramos al esqueleto de todos los músculos, ligamentos y tejidos blandos, dejando nada más que los huesos, éstos encajarían perfectamente. El cuerpo está natural y mecánicamente diseñado para autoajustarse con un mínimo de tensión, rozamiento y resistencia entre sus partes. Son los músculos lo que los deforman, inhiben y agarrotan la estructura.

alineación en pilates

Powerhouse.

El powerhouse, traducido  como centro de poder, centro de energía, fue situado por Pilates en la parte inferior del tronco, rodeando la zona del ombligo y formando una especie de faja, músculos abdominales, lumbares, glúteos. Hace referencia al músculo transverso del abdomen, siendo precisamente la clave de todo el método su fortalecimiento, lo que habilita al cuerpo a moverse libre y equilibradamente, evitando movimientos y compensaciones perjudiciales. Todos los movimientos se inician y se sostienen desde esta zona, cuya utilización debe estar siempre presente durante la práctica de los ejercicios.

Más

Los Principios de Pilates. Centralización.

Del centro del cuerpo parten todos los movimientos. Al pensar que desde esta zona anatómica todo se genera, hay que pensar de igual forma que debe estar totalmente fuerte, protegida y totalmente colocada en todo momento. Por eso el Método Pilates realiza un trabajo muy intenso para fortalecer y tonificar dicho centro, y a partir del centro fortalecer todo el cuerpo. De allí obtenemos toda la energía necesaria para realizar los ejercicios, para realizar nuestras actividades cotidianas, combatir el estrés y mejorar el sistema inmune. Así al realizar cualquier ejercicio, cualquier actividad mantendremos nuestra faja anatómica, nuestro centro fuerte, activa, alienada y tonificada, y nunca realizaremos ningún ejercicio con la tripa relajada, con el ombligo fuera, ni con los abdominales flácidos o pasivos.

Los Principios de Pilates. Precisión.

Tanto la postura como la ejecución de la misma requieren de un máximo de precisión. En el Método Pilates, cada movimiento tiene un propósito, una razón de ser, un sentido y cada instrucción es vital para el éxito global del ejercicio y como consecuencia para nuestro bienestar. Así durante la práctica  nos concentramos en hacer el movimiento preciso, exacto, perfecto, recordando a la vez que todas las partes de nuestro cuerpo son una. Precisión junto a Control y Concentración logran que entendamos a nuestro cuerpo de manera totalmente diferente y de esa forma la práctica se convierte en más beneficiosa.

Los Principios de Pilates. Imaginación.

En la práctica de Pilates utilizaremos el poder mental para transformar nuestro cuerpo, para mejorar la respiración y nuestra calidad de vida en general. A parte de concentrarnos en la parte del cuerpo que trabaja, en la ejecución de cada movimiento, vamos también a visualizar estas partes del cuerpo, los distintos movimientos y ejercicios que hacemos. Es decir, antes de empezar el ejercicio, sea corporal o respiratorio, intentaremos recordar cómo es, que grupos de músculos están incorporados, cómo es la respiración, imaginamos que estamos haciendo el ejercicio. De esta forma el cuerpo recibirá la señal y el programa para la acción.

Los Principios de Pilates. Intuición.

Pocas veces escuchamos a nuestro cuerpo, tendiendo  a dar por supuesto el poder de nuestra intuición natural. La mayoría de nosotros propiciamos el dolor y la extenuación del cuerpo, a menudo con resultados de malestar e incluso lesiones. El Método Pilates se basa en el bienestar ideal. Por eso intentaremos escuchar, y lo más importante, oír lo que nuestro cuerpo tiene que decirnos para ejecutar los ejercicios y movimientos de una forma sencilla y natural. Sin forzar, si no nos encontramos cómodos o sentimos algún tipo de dolor o molestias lo mejor es detener el ejercicio o modificarlo. En cada momento de nuestras práctica, sea individual o grupal, aprenderemos a diferenciar claramente lo que nos hace sentir bien y lo que nos hace sentir mal.

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