Yoga en casa en más profundidad

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A nosotros siempre nos hace falta algo para ser completamente felices, a menudo nuestro cuerpo vive en el pasado y nuestra mente en el futuro. Practicando el yoga, nosotros aprendemos conectar nuestro cuerpo y mente. Gradualmente, aprendemos a vivir aquí y ahora, alegrándose de cada momento.

La tensión de la vida diaria afecta fuertemente nuestras emociones. Impaciencia, ansiedad, reacciones exageradas a los que pasa durante el día – todo esto es el resultado del estrés profundo (divorcios, perdidas dolorosas, problemas familiares y laborales). El estrés lleva al cansancio permanente, ansiedad, depresiones, alcoholismo etc. Y muchas veces no entendemos el peligro verdadero en el estado de estrés, pero si que es bastante peligroso.

Según la ciencia, las secreciones del sistema hormonal influyen la mente y el sistema nervioso. Intensas demostraciones hormonales están acondicionados por el desequilibrio, que abre las vías para las infecciones y enfermedades.

La secuencia que propongo en este artículo afecta el funcionamiento a las glándulas endocrinas y en el sistema nervioso simpático y central.  Ésta práctica os ayudará calmar los nervios, estabilizar la respiración, eliminar la tensión muscular y mental.

Hacemos yoga en casa. 

En ésta secuencia de yoga están incluidas las posturas de pie y posturas de apertura de la pelvis, inclinaciones y posturas invertidas. Yoga en casa os ayudará no solamente recuperar la calma interior, pero también os ayudará a avanzar en vuestra práctica, dejará vivir aquí y ahora, con toda la alegría del mundo.

1. Uttanasana – inclinación hacía delante con el apoyo (bloque o bolster) bajo la cabeza.

Este variante de Uttanasana requiere más esfuerzo que Uttanasana clásica. Se recomienda para la gente con la espalda cansada o dolorida, con la musculatura posterior muy acortada. Uttanasana calma la mente y recupera las fuerzas; los pulmones y el corazón descansan aquí y se llenan con la energía.

2. Adho Mukha Svanasana – postura del perro boca abajo (con el apoyo bajo la cabeza).

Esta postura mejora la suministra de sangre al corazón y los pulmones, ayuda a estirar las extremidades, fortalece el cuerpo. No se recomienda en caso de las varices y la fiebre alta. Para relajar la mente, utilicen los accesorios como bloques o bolsters, como se demuestra en el dibujo. Apoyar la cabeza por la parte de la línea de crecimiento del pelo sobre el bloque o bolster, y quedarse así durante 1-3 minutos.

 3. Prasarita Padottanasana  — inclinación hacía delante con las piernas separadas.   

En ésta postura se estiran bien las piernas. Para hacerla inclinamos el tronco hacía delante y apoyamos la cabeza se apoya sobre el bloque o bolster. Prasorita Padottanasana refresca el cuerpo y la mente, aporta la sensación de calma y armonía interior. Es importante relajar la cabeza, brazos y hombros en la postura, y en caso de la tensión baja evitar levantar la cabeza y el tronco rápido. Es muy buena prevención de las hernias discáles.

4. Salamba Sirsasana – postura sobre la cabeza.

Postura sobre la cabeza  se llama la reina de las posturas en yoga. La posición invertida crea un efecto rejuvenecedor a todo el organismo, activando el flujo sanguíneo a las células cerebrales, y la práctica regular de esta postura amplia los horizontes espirituales.  Aclara la mente, mejora la concentración y la memoria, elemina el cansancio acumulado. NO se puede hacer durante el periodo y en caso de problemas cervicales. Mejor aprenderla con el profesor antes de probar la por vuestra cuenta.

5. Pascimotanasana  — postura de estiramiento posterior intenso. 

Ésta postura tranquiliza la mente y el sistema nervioso simpático. La mente se desconecta de ls órganos de sentimiento, y desaparece la ansiedad y irritación. Para el efecto más calmante se pone el bloque o bolster por debajo de la frente,y de esta forma se descansa el corazón y se activiza Anahata chakra, lo que ayuda a combatir los bajones emocionales e insómnia. No se recomienda en casos de asma y bronquitis, ya que puede empeorar el estado.

6. Upavista Konasana — el ángulo ancho en  posición sentada.

En este variante con el apoyo bajo la frente, la postura está recomendada para los principiantes y para la gente con la espalda tensa. Primero se separen las piernas, con la espalda recta, y después se hace la inclinación del tronco. También se puede poner el bolster o la manta gorda en forma de rulo por debajo de pecho. También se puede sentarse encima de la manta para relajar más las caderas y liberar el pecho de tensiones. Esta postura es muy relajante y calmante.

7. Supta Padangustasana — postura de agarre del dedo gordo en posición tumbada.

Tumbarse boca arriba sobre la manta yógica o simplemente esterilla, estirar y juntar las piernas, elevar una pierna y agarrar el dedo gordo de pie con la mano de mismo lado, o usar el cinturón para agarrar el pie. Si hace falta, se puede doblar la pierna que se queda en el suelo, en caso que tira mucho la espalda, o poner un cojín debajo de la pelvis. Esta postura activiza toda la planta de pie, aporta flexibilidad a las caderas y a toda la zona pelvica, mejora circulación de sangre en las piernas, aparte de esto se fortalece la musculatura de las piernas. En caso de tensión alta, poner un cojín o una manta por debajo de la cabeza. Siempre mantener el cuello y hombros relajados.

8. Salamba Sarvangasana — postura invertida de apoyo sobre hombros.

Esta postura integra vuestra mente con el cuerpo y alma. El cerebro percibe toda la abundancia de la vida, y el cuerpo siente ligereza y se llena de luz. La postura invertida mejora circulación de sangre en todo el cuerpo, especialmente en la zona pectoral y cervical; se fotalezen los bronquios y se estimulan las glándulas tiroides y paratiroides. Abstenerse de esta postura durante el periodo, substituyendo la con la postura tumbada con la pelvis encima de la manta o el bolster y las piernas en vertical o apoyadas en la pared.

9. Terminar la secuencia con Savasana – postura de relajación.

Tumbarse boca arriba o boca abajo, con las piernas y brazos separados del tronco, taparse con la manta, poner el cojín debajo de la cabeza, cerrar los ojos, y quedarse en esta postura durante 10-15 minutos.

Las posturas yogicas afectan a todos los niveles del cuerpo y de la mente, entran muy profundamente en la conciencia y nos cambian desde dentro.  

¡Namaste!

 

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